Algo inesperado

Un automóvil avanzaba por la carretera cerca de las doce de la noche. Su conductor empezó a mirar de reojo el cielo con un gesto de extrañeza: en el oscuro firmamento nocturno pareció brillar una luz que osciló y descendió un poco. En aquel punto aparecieron más luces y nuestro hombre siguió con la vista lo que parecía ser una nave espacial.

Aquel objeto se dirigió hacia una granja abandonada que había algo más adelante. Luego comenzó a descender hasta situarse sobre el mencionado lugar: se mantuvo unos instantes inmóvil y después se ocultó tras uno de los edificios desvencijados de la granja.

El conductor trató de aproximarse hasta allí.

A la primera de cambio tomó una vía lateral que llevaba hasta la antigua granja. Todo estaba oscuro, pero tras uno de los viejos graneros se vislumbraba una luz ligeramente fosforescente.

Cuando nuestro hombre llegó al lugar paró el coche y tras dudar un poco salió fuera. Cerró la portezuela y se acercó despacio hacia aquella luz con una pequeña linterna. Con cierta inquietud bordeó el granero y pudo ver una nave llena de luces. Justo delante había una figura humanoide inclinada que se sorprendió al ver aparecer al terrícola. Rápidamente se irguió y se abalanzó hacia la astronave en la que se coló sin mirar atrás.

El objeto luminoso se elevó y tras unos instantes tomó velocidad y desapareció en el cielo nocturno.

Nuestro hombre se quedó perplejo: nunca había visto nada parecido. Tratando de mantener la calma enfocó con su linterna el sitio exacto donde hacía escasos momentos había estado la nave y el misterioso humanoide. Allí había quedado una pequeña caja de color naranja que parecía estar adornada con unas extrañas grafías.

El intrigado hombre recogió aquel curioso objeto y lo examinó con cuidado: parecía un juego.

Nuestro sorprendido señor levantó la vista hacia el opaco cielo que no ofreció ninguna respuesta. El terrícola un tanto confundido regreso a su coche con aquella curiosa cajita: ya tenía un regalo para el cumpleaños de su hijo.